El Costo Ético de las Redes Sociales en la Política



Las redes sociales se Han convertido en una herramienta indispensable para las sociedades modernas, debido a que permiten a los usuarios mantenerse conectados entre sí, y además los ayuda a estar informados acerca de los acontecimientos que los rodean. A razón de esto último es que los sectores políticos, en los últimos años, han comenzado a utilizar estas plataformas para desarrollar campañas políticas, aprovechándose de su capacidad comunicativa y su manera eficaz de atraer a grandes sectores de la población, en comparación a otros medios propagandísticos tradicionales como la radio o la televisión. Sin embargo, este uso político de las redes sociales ha socavado los principios éticos fundamentales. Según el estudio de Bradshaw y Howard sobre la manipulación de redes sociales, las plataformas digitales permiten la diseminación de desinformación y el uso de técnicas de propaganda sofisticadas, que erosionan la confianza pública y afectan los procesos democráticos (Bradshaw & Howard, 2019). Por esta razón, nos planteamos la siguiente pregunta: ¿se están utilizando las redes sociales de manera ética en el ámbito político? Aseveramos que no, puesto que el desarrollo de las campañas políticas en las redes sociales no se han aplicado de forma ética en los últimos años, y en los párrafos posteriores presentaremos los fundamentos que respaldan esta afirmación.

 

En primera instancia, se debe reconocer que la manipulación de la opinión pública en época de elecciones implica técnicas que influyen en la percepción de las personas. Por lo tanto, es necesario identificar qué tácticas son utilizadas por políticos para ganarse la confianza de la población y así que su campaña electoral tenga impacto en las votaciones. Para ello, según Saura (2024); el uso del microtargeting político afecta los principios democráticos del proceso electoral mediante las redes sociales, haciendo que los votantes se preocupen por situaciones que afecten su bienestar, en el que los candidatos en vez de usar argumentos y hechos verosímiles, atacan a la competencia haciendo énfasis en sus sesgos políticos. Por ello, se infiere que representantes de los partidos de masas, más que defender su partido y demostrar ser competente para cumplir con el rol de presidente, alcalde, gobernante, etc.; utilizan la falacia ad hominem para influir en la decisión de las personas, haciendo creer que los demás postulantes no son capaces para ejercer un cargo. En adición, hay partidos políticos que se trasladaron al lado de la comunicación política usando las redes sociales como medio transmisor, dejando de lado lo convencional como las emisoras de radio, programas de TV o periódicos; así como indica Magnani (2017), que Mauricio Macri ganó las elecciones para jefe de gobierno y presidente en 2007 y 2015, respectivamente, el cual recibió ayuda de Durán Barba que comprendió la dinámica social y a través de Facebook aplicó a su favor temas controversiales para llegar a más personas; por ello, es crucial resaltar la importancia de algoritmos y  la Big Data para organizar y evaluar efectivamente la opinión de los electores. Por consiguiente, otra estrategia para visualizar si los resultados de las elecciones tienen alguna relación con el uso de las redes sociales es el Full Matching, que siguiendo a Gómez y González (2022) en su estudio de las votaciones de 2013 y 2017, aunque no haya una implicación directa entre las variables, si existe el consumo de información y data que limita la participación ciudadana. A partir de lo anterior, se comprende que la política usa a las redes sociales para interactuar con la población, buscando sectores específicos para generar mayor influencia en ellos.

La masificación de la información influye significativamente en el desarrollo de campañas políticas en redes sociales, ofreciendo oportunidades como también inconvenientes al momento de utilizar la publicidad de manera antiética como medio de difusión de propuestas de gobierno. Por un lado, las redes sociales permiten que los líderes políticos puedan comunicarse directamente con las diversas personas de manera efectiva, lo que optimiza el alcance de información acerca de sus campañas. Sin embargo, la saturación de información y la facilidad con la que se comparte puede conllevar a la desinformación y a la propagación de noticias falsas, lo que puede agobiar a las personas hasta el punto de llegarlas a confundir en sus decisiones para elegir a sus representantes. Asimismo, la información difundida por las redes sociales es también utilizada como un medio para obtener beneficios personales de manera deshonesta. Esto se puede ver reflejado en el político Barack Obama, debido a que, para él, las redes sociales fueron un medio esencial dentro de su campaña electoral. A través de estos medios, creó una imprevista fuerza para recolectar dinero, organizar la sociedad de manera local y respaldar su campaña política. (Briones, 2014). Por ende, lo reflejado en el caso de Obama, nos ofrece una visión más amplia de cómo la masificación de información se utiliza de manera antiética por medio de las redes sociales para compartir información en el mundo político.

El uso antiético de las redes sociales en la política genera una profunda polarización en la sociedad al fomentar divisiones ideológicas y actitudes de confrontación. En ocasiones, políticos que recurren a Twitter, Facebook o Instagram adoptan una actitud de agresividad competitiva que desencadena enfrentamientos doctrinarios entre sus seguidores. Esto ocurrió en Colombia, donde el candidato Germán Vargas Lleras dirigió más del 55% de sus ataques en Twitter hacia Gustavo Petro, empleando esta estrategia no solo para polarizar al electorado, sino para consolidar un ambiente de confrontación en la opinión pública (Manfredi et al., 2018). En consecuencia, se intensifica el crecimiento de prejuicios que, lejos de facilitar el diálogo, perpetúan el conflicto en las redes sociales. Un ejemplo de esta dinámica en nuestro país es la marcada confrontación entre posturas de extrema derecha y extrema izquierda, evidenciada en la campaña política de Rafael López Aliaga en 2021, donde, como candidato populista de derecha radical, lanzó duras críticas a la izquierda empleando el recurso del “terruqueo” (Román, 2022); lo cual generó un sinfín de comentarios en los que unos respaldaban fervorosamente sus posturas mientras otros lo criticaban, llevando a que las discusiones entre ambos grupos se tornaran cada vez más agresivas y profundizando así la división en la esfera pública. Por ende, el uso antiético de las redes sociales en la política genera divisiones ideológicas que contribuyen a profunda polarización en la sociedad.

 

En conclusión, el uso de las redes sociales en el ámbito político ha demostrado ser un terreno propenso a la manipulación y la desinformación, socavando los principios democráticos y fomentando la polarización social. La utilización de técnicas como el microtargeting y los ataques ad hominem, junto con la propagación de noticias falsas, ha llevado a una confusión generalizada entre los electores y ha permitido beneficios personales deshonestos. Es imperativo que se implementen medidas para promover la transparencia, la verificación de la información y la responsabilidad en las redes sociales, como regulaciones más estrictas, educación mediática y campañas de concienciación, con el fin de proteger la integridad de nuestras democracias y garantizar que las redes sociales se utilicen de manera ética y responsable.

 

REFERENCIAS

Bradshaw, S. & Howard, P. (2019). The Global Disinformation Order: 2019 Global Inventory of Organised Social Media Manipulation. University of Oxford, Oxford Internet Institute. https://digitalcommons.unl.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1209&context=scholcom

Briones, B. (2014). El uso de las redes sociales para las campañas políticas. Repositorio PUCP. https://repositorio.comillas.edu/xmlui/bitstream/handle/11531/452/TFG000363.pdf?sequence=1

Gómez, M. & González, F. (2022). Información política en plataformas de redes sociales y participación electoral: evidencia desde Chile utilizando Full Matching. Cuadernos.Info, (53), 95–116.                                                                                                    https://doi.org/10.7764/cdi.53.43025

Magnani, E. (2017). «Big data» y política: El poder de los algoritmos. Nueva Sociedad. https://nuso.org/articulo/big-data-y-politica/

Manfredi, L. & González, J. (2019). Comunicación y competencia en Twitter. Un análisis en las elecciones presidenciales Colombia 2018. Revista Estudios Institucionales6(11), 133–130.                                                                                           https://doi.org/10.5944/eeii.vol.6.n.11.2019.25086

Roman, A. (2022). La derecha populista radical peruana: El caso de la campaña electoral de Rafael López Aliaga en redes sociales durante las elecciones 2021. [Tesis de licenciatura, Pontificia Universidad Católica del Perú]. Repositorio PUCP.

Saura, C. (2024). Microtargeting político y vigilancia social masiva: impactos negativos en las democracias occidentales. Daimon Revista Internacional de Filosofia, (93), 73–89.                                                                                           https://doi.org/10.6018/daimon.609851

 

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